El ruido con viento no depende solo del material: el ajuste, las guías y el tamaño del paño cambian completamente el resultado


Hay noches de viento en las que una persiana se convierte prácticamente en un instrumento de percusión. Vibra, golpea contra las guías y transmite ruido al interior. Mientras tanto, otra ventana del mismo edificio apenas se escucha.

La holgura en las guías es una de las causas habituales

Las lamas necesitan cierto margen para desplazarse, pero un exceso de holgura permite que el paño se mueva lateralmente con cada ráfaga.

El estado de las lamas también importa

Lamas deformadas, desgastadas o mal encajadas pueden aumentar la vibración. En persianas grandes, el efecto del viento se multiplica porque existe más superficie expuesta.

No todo ruido es inevitable

Una fachada especialmente expuesta siempre tendrá unas condiciones más exigentes, pero un sistema correctamente dimensionado y ajustado puede reducir mucho las molestias.

También conviene revisar anclajes, eje y cajón si aparecen golpes fuertes o movimientos poco habituales.

En Persianas Tosa trabajamos con viviendas de Barcelona y Baix Llobregat, incluidas zonas elevadas y fachadas abiertas donde el viento tiene más impacto.

Si una persiana ha empezado a sonar más que antes, no conviene asumir que “es normal”. A veces el ruido es simplemente la forma más evidente de avisar de que algo ha perdido su ajuste.

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